PEDRO CALAZA
Presidente del Consello Galego de Enxeñerías.
«Arrastramos un déficit en inversión en I+D, pero vemos luz en el camino»
Tocan todos los sectores económicos de la comunidad. El Consello Galego de Enxeñerías aglutina a las ocho ramas tradicionales de las ingenierías reguladas en Galicia. Una voz común para estas disciplinas que estrena nueva junta directiva, con Pedro Calaza, el decano del Colegio de Ingenieros Agrónomos, al frente. «Los ingenieros nos adaptamos, ingeniamos y proponemos soluciones», destaca Calaza. Asume la batuta en una etapa de tranformación tecnológica en la que reivindica el papel del gremio.
—¿Qué pueden aportar al tejido productivo que no se esté haciendo ya?
—Un uso más inteligente de la energía. El conocimiento de los ingenieros gallegos es un motor de innovación y transferencia tecnológica. Facilitamos que las empresas incorporen nuevas tecnologías y desarrollen soluciones que mejoran la competitividad optimizando recursos, pero también reduciendo costes
y promoviendo la sostenibilidad.
—Cuando hablamos hoy de tecnología, todo pasa por el filtro de la inteligencia artificial. ¿No existe un futuro sin ella?
—La inteligencia artificial es el campo tecnológico más transformador del futuro y su integración puede potenciar significativamente la competitividad y eficiencia de los sectores productivos. Su aplicación está en todas las ramas de la ingeniería, en la industria, la logística o la agricultura, porque permite automatizar procesos, pero también mejorar la toma de decisiones y anticipar problemas. Y, así, se aumenta la productividad y se reducen los costes.
—En el caso de la economía gallega, ¿dónde la aplicaría?
—En Galicia puede contribuir a mejorar la gestión de los puertos u optimizar las rutas de transporte. Con inteligencia artificial podemos monitorizar la sostenibilidad de la pesca o predecir impactos medioambientales. No cabe duda de que va a fomentar nuevas oportunidades de negocio y empleo, y de que va a posicionarnos como una región avanzada tecnológicamente.
— ¿Las empresas no son competitivas sin capacidad tecnológica?
—La competitividad depende cada día más de la capacidad tecnológica y de la capacidad de adaptación. Cuanto mayor sea la inversión en innovación, modernización y adopción de nuevas tecnologías, más eficiente y productiva serán la industria y los servicios. Esto nos fortalece frente a otras regiones.
— Sin embargo… ¿está infravalorada la ingeniería en la toma de decisiones?
—Desde mi punto de vista, no está siempre lo suficientemente presente. Especialmente, en áreas estratégicas sectoriales como las infraestructuras, la energía, la industria o la gestión ambiental y del territorio. Muchas políticas públicas se diseñan sin contar con nuestra visión técnica especializada, lo que puede derivar en proyectos menos eficientes, mayor coste económico o impactos ambientales no previstos.
Es oportuna y necesaria una mayor presencia de ingenieros en los órganos de decisión. Además, la ingeniería se anticipa a problemas como el cambio climático, la despoblación o la transición energética, lo que permite diseñar soluciones más estratégicas.
—¿Y algún ejemplo de buen uso?
—Las iniciativas estratégicas en sectores como la automoción, plataformas digitales para economía circular o soluciones basadas en inteligencia artificial muestran que hay proyectos de innovación con potencial de mercado, incluso liderados por pymes gallegas dentro de consorcios cooperativos. Pero no tenemos claro cuántos productos de I+D nacidos en Galicia se han comercializado exitosamente o cuántas patentes regionales se han licenciado a empresas. Esto indica que
la transformación de conocimiento en negocio todavía está en una fase intermedia de desarrollo.
—¿Galicia todavía tiene que ponerse las pilas en este campo?
—Arrastramos un déficit en inversión histórico en I+D frente a la media estatal y europea, pero vemos luz en el camino.
Los datos muestran que esa brecha se está reduciendo. En el 2024, la inversión en términos absolutos se incrementó cerca del 10 % respecto al año anterior y a
un ritmo superior al de la media estatal. Esperemos que siga así. Sin esto no hay diferenciación ni futuro empresarial.
—¿Qué paso hay que dar para que la innovación tecnológica tenga más impacto real en la economía gallega?
—Para que la innovación tecnológica transforme la economía gallega, se necesita más inversión, integración real en las pymes, una colaboración universidad-empresa, talento cualificado y políticas públicas estratégicas. Y mucho de ello va de la mano de la integración de ingenieros en todos los niveles: administración, empresas, universidades y políticas. La visión anacrónica de que un ingeniero es un coste y no una inversión parece superada.
—¿La mejor decisión que puede tomar una empresa es contratar a uno?
—Es importante subrayar que las oportunidades para los ingenieros no siempre están remuneradas en coherencia con su esfuerzo académico, formación y responsabilidades. Pero a todos nos resulta fácil entender que tener a profesionales de la más alta cualificación se traduce en una mejora del negocio. Es simplemente sentido común. Dadnos más oportunidades y mejoraremos Galicia.